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Hemorragia subaracnoidea

Definición

Es un sangrado entre la membrana media que cubre el cerebro y el propio cerebro, que ocurre específicamente dentro de los espacios llenos de líquido cefalorraquídeo que rodean el cerebro, también conocido como espacio subaracnoideo. Los pacientes con hemorragia subaracnoidea generalmente se quejan del "peor dolor de cabeza de sus vidas".

Nombres alternativos

Hemorragia-subaracnoidea

Causas, incidencia y factores de riesgo

La hemorragia subaracnoidea se presenta en aproximadamente 1 de cada 10.000 personas, causando alrededor de un 5 a 10% de los accidentes cerebrovasculares. Este trastorno es más común en personas de 20 a 60 años y es ligeramente más frecuente en la mujer que en el hombre.

La causa más común de cualquier forma de hemorragia subaracnoidea es el trauma y en el caso de los adultos jóvenes la ruptura de un aneurisma cerebral.

Un pequeño porcentaje de hemorragias subaracnoideas tiene un patrón no aneurísmico. Se presentan espontáneamente y por lo general se localizan en el área cerebral denominada las cisternas perimesencefálicas. El pronóstico usual de este tipo de hemorragia es excelente. A diferencia de la mayoría de las hemorragias que son provocadas por rupturas arteriales, se cree que este tipo es causado por la ruptura de una vena o un capilar.

La hemorragia subaracnoidea se produce cuando hay sangrado en el espacio entre el cerebro y la membrana aracnoidea (membrana media que cubre el cerebro). Esto puede ocurrir debido a la ruptura de un aneurisma cerebral o a una malformación arteriovenosa, pero algunas veces se produce por causas no identificadas.

Los riesgos son: trastornos asociados con aneurisma o vasos sanguíneos debilitados incluyendo antecedentes de enfermedad poliquística del riñón, displasia fibromuscular (FMD), otros trastornos del tejido conectivo, aneurismas en otros vasos sanguíneos, presión sanguínea alta y consumo de cigarrillos.

El trastorno puede causar daño cerebral permanente por isquemia (interrupción del flujo sanguíneo) o por la presencia de sangre en y alrededor de los tejidos del cerebro.

Síntomas

Otros síntomas que pueden estar asociados con esta enfermedad son:

Signos y exámenes

Alrededor de un 30% de los pacientes con hemorragia subaracnoidea son mal diagnosticados en primera instancia. Si se sospecha que una persona padede esta afección, se debe realizar una TC de cabeza (sin medio de contraste) inmediatamente. En algunos casos, la TC de la cabeza puede ser normal, especialmente si sólo ha habido un pequeño sangrado. Si la TC es normal, se debe efectuar una punción lumbar (punción espinal  ), pues los pacientes con este tipo de hemorragia tendrán sangre en su líquido cefalorraquídeo.

Una angiografía cerebral de los vasos sanguíneos del cerebro puede mostrar pequeños aneurismas u otros problemas vasculares. Este examen puede determinar con precisión la localización exacta del sangrado.

Un examen físico puede revelar rigidez en el cuello debido a la irritación de las meninges (los tejidos que cubren el cerebro) y el movimiento del mismo puede resistirse en todas las personas, excepto en aquellas profundamente comatosas. Igualmente, puede haber signos de disminución de la función nerviosa y cerebral (  déficit neurológico focal).

Un examen de la vista también puede revelar sangrado en el cerebro y la disminución de los movimientos oculares puede indicar daño al tercer y al sexto nervio craneal.

La hemorragia subaracnoidea puede alterar además los resultados de isoenzimas de CPK.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son: tomar medidas para salvar la vida del paciente, aliviar los síntomas, reparar la causa del sangrado y prevenir complicaciones.

Se puede requerir tratamiento en caso de una disminución en el estado mental o coma, incluyendo posicionamiento, mantenimiento de las vías aéreas permeables, soporte vital y colocación de un drenaje (pequeño tubo de plástico colocado en los espacios cerebrales llenos de fluido (ventrículos) para aliviar la presión intracraneal).

Si la persona está consciente, se recomienda reposo absoluto en cama, acompañado de medidas para evitar el incremento en la presión intracraneal (presión en la cabeza). Esto implica evitar actividades como flexiones, esfuerzos, cambios bruscos de posición o actividades similares.

Los laxantes o reblandecedores de heces pueden prevenir el esfuerzo durante la excreción intestinal.

Se pueden utilizar analgésicos y medicamentos antiansiolíticos para aliviar el dolor de cabeza y reducir la presión intracraneal. Los medicamentos antihipertensivos pueden usarse para reducir moderadamente la presión sanguínea si ésta es muy alta. La fenitoína u otros medicamentos pueden prevenir o tratar convulsiones . La nimodipina (un bloqueador de los canales del calcio) se usa para prevenir el vasoespasmo (espasmo de un vaso sanguíneo).

Generalmente, se requiere un tratamiento que puede ser mediante una craneotomía (apertura de un orificio en el cráneo) y cirugía del aneurisma (colocando una abrazadera metálica en la base del aneurisma para separalo de la circulación), o una espiral endovascular (colocando espirales de platino dentro del aneurisma desde el interior del vaso afectado). Puede requerirse también la remoción quirúrgica de grandes cantidades de sangre. 

Expectativas (pronóstico)

La evolución de un paciente con hemorragia subaracnoidea depende de la ubicación y extensión del sangrado, al igual que de las complicaciones. La recuperación total después del tratamiento es posible, pero también se puede producir la muerte en algunos casos con o sin tratamiento.

Complicaciones

  • Accidente cerebrovascular
  • Convulsiones
  • Efectos secundarios de los medicamentos (ver medicamento específico)
  • Complicaciones de la cirugía

Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe acudir a la sala de emergencia o llamar al número de emergencia local (como el 911) si se presentan síntomas de hemorragia subaracnoidea. Los síntomas de emergencia son, entre otros: convulsiones o dificultad respiratoria; pérdida del estado de conciencia; dificultad para hablar, dificultad en la visión, en el movimiento o en la sensibilidad y dificultad para deglutir o comer.

Prevención

La identificación y tratamiento exitoso de un aneurisma hallado casualmente podría prevenir la hemorragia subaracnoidea.

Referencias

Kirmani JF, Alkawi A, Ahmed S, et al. Endovascular treatment of subarachnoid hemorrhage. Neurol Res. 2005;27 Suppl 1:103-7.

Edlow JA. Diagnosis of subarachnoid hemorrhage. Neurocrit Care. 2005;2(2):99-109.

Bird S. Failure to diagnose: subarachnoid haemorrhage. Aust Fam Physician. 2005 Aug;34(8):682-3.

Marx J. Rosen’s Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 5th ed. St. Louis, Mo: Mosby; 2002:2362-2363.


Actualizado: 10/17/2005
Versión en inglés revisada por: Kevin Sheth, M.D., Department of Neurology, Brigham and Women's Hospital and Massachusetts General Hospital, Harvard Medical School, Boston, MA. Review provided by VeriMed Healthcare Network.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.
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