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Muchos de los padres se sorprenden al saber que las actitudes con relación a las bebidas comienzan en el hogar y juegan un papel importante en las posteriores actitudes de los niños con relación a las drogas. Algunas veces el niño saborea su primera bebida alcohólica de parte de padres bien intencionados que erróneamente creen que el “horrible” y poco familiar sabor desalentará a los niños a desear alcohol. Desdichadamente, el primer sorbo puede hacer que el niño lo sienta bien y se sienta bien. Si los niños ven a los padres beber para relajarse después de un día arduo, después de una pelea o como una parte esencial de un acto social, de una reunión, esas impresiones tempranas sobre el alcohol pueden ser reforzadas. Las razones para los adolescentes son más complejas que sólo un sentimiento de bienestar. Los adolescentes buscan desesperadamente ser aceptados por sus amigos y tienen probabilidades de imitar las conductas de sus amigos, incluyendo el beber y el usar drogas para ganar aceptación. Los muchachos con poco amor propio son especialmente susceptibles. Usualmente usan el alcohol y drogas para sentirse más cómodos alrededor de otros. Pueden aliviar la timidez y la nerviosidad. Desdichadamente, al relajarse, las inhibiciones pueden llevar a otras consecuencias potencialmente dañinas:
Contrario a lo que la mayoría de los adolescentes piensan, el alcohol, en vez de hacerlos más energéticos, en realidad puede llevarlos a:
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