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Desdichadamente, las tareas domésticas son aburridas. Después de que la sensación de novedad ha desaparecido, muchos niños y la mayoría de los adolescentes se quejan de tener que hacerlas. Es interesante notar que los padres que nunca pensarían en relajar los requisitos de la higiene personal, las tareas escolares y la asistencia a la escuela, dejarán con frecuencia que sus hijos eviten sus tareas domésticas. Es difícil decir por qué los padres de hoy han aflojado su mano en esta herramienta de enseñanza tan asequible y efectiva. Quizás no se den cuenta de la relación entre las tareas domésticas y la responsabilidad social. Quizás no vean las tareas domésticas como una forma de reforzar los lazos familiares. Quizás no se percaten del crítico rol de la responsabilidad social en la vida de adolescentes y de adultos de sus hijos.
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