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Asigne tareas domésticas apropiadas a los hijos desde a una edad temprana. Esto no les hará ningún daño. De hecho, un sentido de responsabilidad social podría salvar una vida si, por ejemplo, su hijo o hija adolescente elige el no conducir cuando ha bebido. No le pague a sus hijos por las tareas domésticas hechas. El objetivo de las tareas es enseñarles a los niños acerca de la responsabilidad social con su familia equiparlos con los mejores modales para poder enfrentarse a las diversas responsabilidades sociales que enfrentan los adolescentes y los adultos. El valor de las tareas domésticas reside en las lecciones aprendidas al lograrlas: el sentido de orgullo, el desarrollo del autorespeto y la experiencia de estar conectados con otros que dependen de la contribución del niño y que la valoran. La remuneración va en contra de ese propósito. |
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